viernes, 16 de mayo de 2008

Consideraciones sobre música y tecnología

Traducción y extracto de la conferencia dictada por Hari V Sahasrabuddhe - KReSIT, IIT Bombay – 2 de Marzo de 2003 en FAS Music Conference, Fine Arts Cultural Centre, Chembur, Mumbai, India.

Introducción
Existen nuevas tecnologías que entusiasman y que están al alcance de los músicos. Pero la interacción entre la música y la tecnología siempre ha influenciado el desarrollo de ambos. Se dice que aquél que desconoce la historia, está condenado a repetirla. Por eso tal vez podamos aprender de los sucesos que han estado ocurriendo a nuestro alrededor.

La música en particular y las artes en general ponen tareas frente a la tecnología y a quienes la desarrollan y la tecnología pone oportunidades frente a los artistas. La tecnología afecta prácticamente todo lo que hacemos en nuestras vidas y la interacción entre arte y tecnología es indiscutible. Hay dos tecnologías al servicio de la música que son bastante antiguas: la diseminación (esto incluye la difusión y la grabación) y el sonido en vivo amplificado. Las tempranas grabaciones cortas hechas en discos de 78 rpm deben haber representado un gran desafío para los músicos clásicos acostumbrados a marcos de tiempos más relajados. Dos ramas de la interpretación se han desarrollado ampliamente: la interpretación en vivo y la interpretación para medios electrónicos, ya sea la difusión o la grabación. Reemplazos electrónicos para la tambura y el tabla están disponibles comercialmente desde hace ya dos décadas. Los modelos más recientes producen un sonido bastante similar a los instrumentos acústicos reales. Pero qué es lo que los instrumentos acústicos ofrecen al artista y al público en relación al sonido? Los instrumentos electrónicos también pueden ser jugar un rol educacional significativo.

Difusión y grabación
Continuamos pensando en cómo la música y la tecnología se han influenciado mutuamente. En cuanto a la difusión, All India Radio y la tecnología de la difusión, grabación y reproducción han ayudado a llevar a la música a todos los hogares, a la gente en las calles, a la gente común. Ambas tecnologías han empujado a la interpretación musical en una dirección en particular. Las grabaciones tempranas en discos de 78 rpm eran de exactamente tres minutos y 20 segundos de duración y no se podía hacerlas más largas. Esto debe haber obligado a la mayoría de los músicos de esa época a repensar su arte y a preguntarse cómo sintetizar su material en tan poco tiempo. Inclusive algunos simplemente se negaban a hacerlo.

Entonces esto debe haber provocado nuevos procesos, nuevos cuestionamientos sobre el arte para que la gente produjera esas grabaciones. Y por supuesto All India Radio estaba, de alguna manera, dando un pequeño empujón en esa dirección. Porque en general All India Radio le daba a los artistas márgenes de entre 10 minutos y media hora. Pero no es una cuestión de si el tiempo es suficiente o no, sino la exigencia de que una interpretación comience y termine exactamente según lo requerido y de que encaje dentro del marco de tiempo especificado, y esto es lo contrario de cómo la música es interpretada en vivo. Estos límites y formatos comenzaron a obligar a los músicos a pensar sus interpretaciones en términos de presentaciones más cortas y más planeadas.

Refuerzo del sonido
También había otra tecnología que estaba empujando a la interpretación en la dirección totalmente opuesta, y era el sonido amplificado. Utilizar la voz en un amplio espacio sin amplificación de sonido hace que la voz se canse un poco. Los músicos estaban produciendo su voz de modos muy diferentes al modo en que se produce hoy, porque debían alcanzar a la audiencia sin el beneficio del sonido amplificado. Cuando esta tecnología apareció, la energía que debían aplicar era mucho menor y los cantantes pudieron empezar a pensar en términos de interpretaciones más largas. Entonces somos testigos de, por lo menos, dos generaciones de músicos hasta ahora que comenzaron a hacer presentaciones de ragas que superaban una hora, dado que el esfuerzo para sus voces era mucho menor.

Ser músico hoy en día
Han sucedido cosas muy interesantes a raíz de estos extremos opuestos empujados por la tecnología. Los músicos han desarrollado un estilo de ofrecer interpretaciones largas en vivo, pero al mismo tiempo podemos ver a los mismos artistas ofreciendo interpretaciones altamente competitivas dentro del marco de grabación de esos intervalos limitados. Afortunadamente, hoy en día es posible encontrar un gran número de interpretaciones más largas, entonces la gente puede apreciar por sí misma la diferencia entre las grabaciones producidas como grabación y las grabaciones producidas como grabación de una interpretación en vivo. Y hay una diferencia bien definida entre ambas.

Entonces hay dos formas de arte bien divergentes, una como arte interpretativo, el de presentar la música en vivo, y la otra es tal vez más cercana a la pintura. Porque una cosa es crear el sonido libremente, y el tiempo que requiere la creación del sonido no guarda relación directa con la cantidad de tiempo que le lleva al público consumir el producto, si nos permitimos utilizar un término de marketing. Puede tratarse de una canción de tres minutos o puede ser un clip de veinte segundos para una propaganda, y su creación puede llevar días. No hay relación entre el tiempo del reloj cuando uno está creando y el tiempo del reloj mientras uno está escuchando.Ambas formas son formas de arte y son bien diferentes entre sí. Requieren diferente preparación para ser perfeccionadas, y requieren diferentes habilidades.

La electrónica al servicio de la música
Sustitutos electrónicos para la tambura y el tabla han estado disponibles desde hace ya unas dos décadas. Los primeros modelos sólo podían ser aceptados con mucha comprensión por parte de los artistas, pero los modelos modernos reproducen el sonido de manera bastante similar a los instrumentos reales y son de gran ayuda en lo que a estudio y práctica respecta. Las tamburas electrónicas son utilizadas en conciertos. Y no es inconcebible que el próximo modelo de tabla electrónico pueda tocar una de 100 tukdas pre-seteadas o programables con sólo apretar un botón. Si esto sucediera, estos modelos podrían ser utilizados por los artistas como acompañamiento en un concierto.

Pero cuáles son las ventajas que ofrecen al artista y al público los instrumentos acústicos además de su sonido? El proceso de afinar una tambura ofrece al artista algunos momentos de retrospección en sí mismo, de olvido del mundo exterior y de concentración tan solo en el sonido y en nada más. Si el artista descartara la tambura acústica y fuera totalmente dependiente de su versión electrónica, entonces tal vez tendría que aprender alguna otra forma de meditación para que la música pudiera retener su carácter contemplativo. Y durante un concierto, los alumnos deberían aprender a estar sentados tranquilamente detrás del artista principal sobre el escenario, donde aprenden a enfrentar a las audiencias, aunque las tamburas ya no necesiten ejecutantes.

El caso del tabla es también muy interesante. Aún un simple theka tocado por un ser humano es muy diferente del que toca un tabla electrónico. Porque el ser humano está escuchando la melodía de la interpretación que está escuchando, y está respondiendo a sus sutiles variaciones de intensidad, volumen y tiempo. Por otro lado, es tal vez casi imposible para un ser humano tocar un theka 100% simple y puro! Estas –aparentemente pequeñas- diferencias aportan “vida” a su tocada. Esta vida no debe desaparecer de nuestra música simplemente porque los instrumentos electrónicos sean aparentemente más convenientes.

Tecnología y educación
Qué rol juegan todas estas tecnologías en la educación? Los grabadores reducen la cantidad de tiempo de repetición necesario durante la enseñanza. Muchos maestros hoy en día alientan a sus alumnos a grabar las clases y a escucharlas repetitivamente para perfeccionar su aprendizaje. Sin embargo, deberían ser advertidos en contra de escuchar su voz o sonido grabado demasiadas veces, porque eso puede reforzar en ellos las fallas en su técnica. Escucharse críticamente de vez en cuando para percibir las fallas es, por otro lado, una buena práctica para el desarrollo del alumno. Algunos maestros inclusive abogan por la práctica con amplificación sonora desde temprano, para que se acostumbren al sonido de la propia voz o sonido amplificado. Pero esta práctica también es discutible o criticable por los pensadores.

Los instrumentos electrónicos antes mencionados tienen entonces sus ventajas obvias en situaciones de enseñanza y estudio. Pero es necesario insistir en la necesidad del uso de las versiones acústicas aunque sea por un determinado porcentaje del tiempo de práctica. No teniendo a mano un tabla electrónico o un acompañante en vivo, muchos alumnos de música vocal deben acostumbrarse a mantener theka en el tabla (o sólo en el bayan) mientras cantan. Esta habilidad por otra parte aporta algo beneficioso, pero es tema de otra discusión si los maestros deberían continuar obligando a sus alumnos a hacerlo o si hay maneras menos engorrosas de contar con esos beneficios.

Debemos mirar muy bien hacia donde nos lleva la tecnología y debemos tener cuidado de ir en la dirección en la que queremos ir con la ayuda de la tecnología, en vez de dejarnos llevar por ella en la dirección en la que los mercados tecnológicos nos empujan.

La tecnología y el público
Hace un par de generaciones atrás, el público conocía bien la práctica de escuchar en silencio. Esta práctica se está perdiendo lentamente. La gente ya no está tan quieta como antes, porque saben que el refuerzo sonoro está disponible. El artista en el escenario siempre puede ganarle a los murmullos del público. Entonces el público murmura libremente. En el momento en que se corta la luz (y esto sucede a menudo en la India) todos se quedan tranquilos. Y la quietud no se destruye solamente murmurando. Se destruye moviendo papeles o haciendo cosas de las no estamos concientes. No nos damos cuenta de que estamos destruyendo la quietud. Hacemos pequeños sonidos sin darnos cuenta. Porque el hábito de estar quietos ha desaparecido.

No hay problema en que el público se sienta más libre al escuchar un concierto, más cómodo moviéndose en sus asientos o haciendo otras pequeñas cosas que ayudan a su confort. Pero en algún lugar se ha perdido, junto con el hábito de la quietud, el hábito de estar bien atentos. Y eso sí es un desarrollo desventajoso. La gente ha perdido la capacidad de aplicar su atención en un cien por ciento a lo que se está diciendo.

Y tal vez estas dos cosas estén relacionadas, y debamos romper el vínculo. Porque la tecnología está aquí, no podemos negarla o decir que tocaremos o cantaremos sin micrófono, porque eso es poco práctico, es tonto. Pero nosotros como público debemos aprender a retener las buenas partes de la vieja práctica de escuchar sin cargar con el fardo de sus partes inútiles.